domingo, 19 de abril de 2009





•El Signo en la arquitectura urbana contemporánea.
Por: Claudio Camposeco.



Un signo es una realidad perceptible por uno o varios sentidos humanos que remite a otra realidad que no está presente. Se compone de un significante, un significado y un referente produciéndose una relación inseparable entre ellos denominada significación. En la arquitectura el signo se puede interpretar de varias formas, como por ejemplo los preceptos preestablecidos icónicos que se nos han impuestos dese la infancia (la ventana cuadrada, el techo a dos aguas, etc.) Citando a Eisenman: “forming es el modo tradicional de hacer arquitectura que se fundamenta en la idea de un contenedor con un significado previamente establecido: un banco debe parecer un banco, una casa debe parecer tal. Lo que es sólido y firme debe verse sólido y firme. Apegarse correctamente a estos sistemas de significados preestablecidos legitima la arquitectura.
Así pues el signo abarca muchos ámbitos a nivel Arquitectónico, pero actualmente y debido al gran auge del mass-media que desde hace mucho tiempo, y con el avance tecnológico nos rodea el signo arquitectónico se diversifica, y se ha apropiado de signos tipográficos o icónicos, publicitarios o informativos en general, que aportan calidad al objeto arquitectónico en los casos en que estos trabajan juntos y llegan a conformarse como elementos significativos y referenciales del entorno urbano.
Como pasa actualmente con la aparición de las pantallas urbanas, lo que acentúa mas que la Arquitectura Interactiva ofrece una alternativa a la saturación, basada en la participación, lo que las ha vuelto un elemento arquitectónico, que naturalmente también posee y da al mismo un nuevo significado y significante al uso de estas, y Estos se han vuelto incluso en elementos de identidad, de la ciudad o de un sector de la misma. Como ha pasado en grandes ciudades como Tokio y Nueva York, lo que no es raro, pues La ciudad siempre ha sido el lugar en el que nacen y se desarrollan las imágenes.
De hecho, el proceso de densificación icónica en el que estamos embarcados desde hace mucho arranca con el nacimiento de las ciudades y crece en paralelo a ellas. Los signos pueden durar siglos o ser tan efímeros como su soporte físico, pero en todo momento los signos pertenecen a la vida cotidiana, los cuales se puede interpretar una forma de ser urbana. Movimientos, intensiones, preocupaciones, informaciones, llenan las calles de identidades ciudadanas. Naturalmente la preocupación surge debido al nivel de saturación de información, imágenes, publicidad, etc. Lo que hace reflexionar hasta que punto el ser humano podrá resistir este bombardeo de información, Es evidente que el la saturación masiva de imágenes tiende a reemplazar nuestra experiencia directa de la realidad por una experiencia simbólica. Así como su enorme capacidad “hipnótica” tiende a paralizar el sentido crítico y a hacer que nuestra mirada, y nuestras ideas, se deslicen dócilmente por su superficie.
Por lo que es importante reflexionar sobre le rumbo al que actualmente se dirige nuestra arquitectura, y nuestro entorno urbano en que se ha convertido y en que queremos nosotros que se convierta), destacar el hecho mismo que la evolución y la arquitectura en la mayoría de caso van de la mano, y hacer mención de que la incorporación de la tecnología como un elemento arquitectónico que rompe el paradigma preestablecido, es ante todo un avance que viene a sumar a nuestro lenguaje arquitectónico, pero que es necesario ante todo ser precavidos y mesurados en el uso de estos mismo.